¿Defensor del agua del grifo o de la embotellada?



¡Hola a todos!

Hoy os traigo un tema que seguro que la mayoría de vosotros se lo ha preguntado alguna vez o ha tenido este debate en su círculo ¿es mejor el agua de botella que la del grifo?

Bajo mi punto de vista, en este tema no hay verdades absolutas. No es posible comparar el agua del grifo como si hablásemos de un agua única en composición y extendida por toda la península o incluso para todo el mundo. Por ello, cuando hacemos este tipo de preguntas tenemos que ser conscientes de lo qué nos estamos cuestionando y porqué. 

España es uno de los países que más agua embotellada consume del mundo… ¿Qué creéis que nos impulsa a elegir agua embotellada en vez de agua del grifo? Si lo pensáis, el agua del grifo es mucho más barata, es segura, de fácil acceso, etc. entonces… ¿Dónde está el problema?

Uno de los motivos que más se repiten es: “Yo bebo agua embotellada porque no me gusta como sabe la del grifo”. Es cierto que hay lugares donde aún las canalizaciones que llevan el agua a las casas son tuberías de plomo, que pueden dar sabor al agua. Por otro lado, los compuestos químicos, como el cloro, usados para la potabilización del agua y eliminación de microorganismos, también pueden dar cierto sabor. Pero esta excusa no nos vale, esto puede solucionarse con un simple filtro y continuaríamos disfrutando del agua del grifo.

Otra queja muy generalizada es que en ciertos lugares el agua del grifo tiene mucha cal. La cal es uno de los minerales que define la dureza del agua. Al contrario de lo que mucha gente piensa, el origen de la cal en el agua no proviene de las tuberías, sino que es parte de la composición de la misma y se va adquiriendo a su paso desde el manantial donde nace hasta nuestros hogares. Es cierto que los niveles de cal del agua no están regulados actualmente por ninguna legislación. Sin embargo, aunque todo depende de la dosis, la cal no deja de ser un compuesto formado por Calcio, y algunas fuentes aseguran que puede llegar a ser hasta beneficioso para nuestra salud. De cualquier modo, este problema también puede solucionarse con un filtro doméstico en casa. 

 
Por otro lado, hay estudios que aseguran que el consumo de agua embotellada está ligado a aspectos psicosociales. Aquí entran en juego las campañas publicitarias donde trabajan sus estrategias para hacernos pensar que el agua embotellada posee unas propiedades para nuestro cuerpo que solo bebiéndola conseguiremos. Tanto es así, que es casi un elemento de estatus social, ya que no todas las personas tienen un poder adquisitivo para gastar el dinero en la cantidad de agua embotellada que necesitarían para su familia.
Fuente: https://www.flickr.com/photos/mr_t_in_dc/5024993504//


Aunque os cueste creerlo está a la orden del día el tema del agua como elemento de estatus social. Recientemente, se ha puesto de moda beber y comercializar “agua cruda” (en inglés. “raw water”) entre las altas esferas estadounidenses a precios muy elevados. Simplemente consiste en beber agua de manantial sin filtrar, sin tratar y sin esterilizar en su afán de beber agua pura y no “agua muerta” como ellos consideran el agua después de ser potabilizada. A su vez, muchas personas que recogen el agua de lluvia para tener reservas durante todo el año y vivir con ese agua. Si nuestro mundo fuera como hace muchos años, la contaminación ambiental no habría llegado hasta el punto en el que se encuentran productos farmacéuticos en los lugares más prístinos como los cenotes de México, contaminación de la que hablaremos más adelante en otras entradas de blog. No obstante, sin ver tanto la letra pequeña, el problema de la “raw water” es que puede contener concentraciones altas de microorganismos que pueden causar enfermedades para los consumidores. 

 

Por último, me gustaría haceros pensar en el envase de plástico del agua embotellada. No sólo es una fuente enorme de contaminación de plástico al medio, sino que también se ha demostrado el traspaso de contaminantes emergentes (contaminantes de creación reciente) de la botella hacia el agua (tema que también abordaremos en el futuro con más detalle).

Este tema da mucho de qué hablar… y posiblemente en futuras entradas trataré algunas de estas ideas con más profundidad, pero os dejo esto para que penséis y reflexionéis en vuestro día a día y os preguntéis sobre vuestros hábitos.

¿Y tú, que agua bebes?

Un saludo.

Bea.

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