He podido ver a cientos de morillos alimentandose del vertido de la depuradora de Vejer, que está al lado del sendero.
Junto a ellos también pude apreciar multitud de cigüeñuelas, andarrios, archibebes, garcetas, garcillas, golondrinas, aviones, entre otros.
En conclusión que claramente nunca llueve a gusto de todos ya que el mal olor procedente del vertido molesta e incomoda a muchos visitantes mientras que a otros le viene como anillo al dedo.
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